Ciudad de Mexico, 05 de julio de 2026.- Rusia, la segunda mayor potencia petrolera del mundo, se ve forzada a importar gasolina del extranjero debido a una crisis de combustible agudizada por el hostigamiento de drones ucranios contra sus refinerías. Como consecuencia, muchas gasolineras han cerrado o se encuentran sobrepasadas por colas de decenas de vehículos en casi todo el país.
Las medidas de restricción varían según la región. En la península ocupada de Crimea, las autoridades han prohibido la venta de gasolina a particulares; solo tienen permitido recargar los vehículos de la Administración, el ejército y algunas pocas empresas elegidas por las autoridades. La única excepción es Sebastopol, donde se puede intentar pedir un código QR que permite echar gasolina una vez. Por su parte, en Moscú y en la región de Krasnodar, algunas estaciones de servicio solo ofrecen un máximo de 20 litros de combustible por vehículo.
La escasez se extiende desde la profundidad de Siberia hasta la costa del Pacífico. En Irkutsk, a más de 5.000 kilómetros al este de Moscú, al menos cuatro personas han sido detenidas por delitos relacionados con el combustible. Situaciones similares de tensión se reportan en el sur del país, donde algunas gasolineras han contratado cosacos para vigilar las colas. En los puestos de pago, se observan malas caras entre los conductores, así como nervios y broncas con las cajeras.
Ante la crisis, algunos ciudadanos se la juegan vendiendo bidones de combustible ilegalmente en caminos apartados. Las autoridades han respondido con detenciones: en la provincia de Krasnodar, la policía detuvo a dos jóvenes de la vecina Rostov por planear la reventa a precios inflados de 1.000 litros de gasolina adquiridos de una distribuidora mayorista. A estos detenidos les pueden caer hasta seis años de cárcel por este delito.
