Régimen de Ortega vende y alquila propiedades confiscadas a opositores en Nicaragua

Ciudad De México, 02 de julio de 2026.- El régimen copresidencial de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha inaugurado una nueva fase en las confiscaciones de propiedades a opositores y desterrados en Nicaragua. Mientras antes distribuía los inmuebles arrebatados entre instituciones estatales, ahora los vende, los alquila o los reparte entre sus adeptos políticos.

El fotoperiodista Oswaldo Rivas descubrió en un portal de bienes raíces que la casa que le había sido arrebatada estaba a la venta por 255.000 dólares. La vivienda fue puesta a la venta en el portal Encuentra24 por un gestor inmobiliario identificado como Moreno Merlo. Rivas se vio obligado a salir de Nicaragua en 2024 tras sufrir la persecución de la policía.

Tras el allanamiento de su casa, los abogados de Rivas le aconsejaron no intervenir por temor a perder sus licencias profesionales. Finalmente, el inmueble terminó inscrito a nombre de un tercero, Armando Llanes, a quien el fotoperiodista no conoce.

En otro caso, la residencia del politólogo Óscar René Vargas es hoy un restaurante llamado El Chamol Pinolero. Vargas, actualmente exiliado en Costa Rica, relata que tras su salida del país, sus libros sobre la historia de Nicaragua terminaron en librerías de viejo. Desde 2023, la propiedad está ocupada por un negocio de comida tradicional.

“No sé si la vendieron o la alquilaron. Lo único que sé es que la ocuparon entre mayo y junio de 2023”, declaró Vargas. El Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua (GHREN) de la ONU ha calificado las confiscaciones como una política de Estado deliberada.

El organismo documentó que desde 2018, y con mayor intensidad a partir de 2023, las autoridades sandinistas han arrebatado viviendas, vehículos, terrenos, cuentas bancarias, empresas y pensiones a personas en el exilio. Todos los casos analizados se ejecutaron de forma arbitraria, ya sea como resultado de juicios espurios o sin ninguna base legal.

El GHREN concluyó que las confiscaciones forman parte de una estrategia sistemática de represión transnacional cuyo objetivo es eliminar cualquier forma de oposición.

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