Ciudad De México, 01 de junio de 2026.- Para 2034 habrá más adultos mayores que niños en México, con un 16.8 por ciento contra un 16.2 por ciento, respectivamente. Ante este escenario demográfico, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) impulsa una estrategia de atención a la salud mental de los adultos mayores, mientras la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que una de cada seis personas de la tercera edad sufre maltratos, principalmente de sus cuidadores.
La tasa global de fecundidad en el país es de 1.6 hijos por mujer, cifra por debajo del reemplazo poblacional de dos hijos por mujer. Entre 2018 y 2023, el porcentaje de mujeres de 20 a 24 años sin hijos y sin deseos de tenerlos casi se duplicó, pasando de 23.7 por ciento a 43.2 por ciento. A nivel nacional, el promedio de mujeres sin hijos y sin deseos de tenerlos pasó de 31.3 por ciento a 50.1 por ciento en el mismo periodo.
El Consejo Nacional de Población (Conapo) indicó que esto ocurre “por el contexto socioeconómico, incluida la falta de oportunidades laborales, de ingresos adecuados, dificultades en conciliar el trabajo con el cuidado de los hijos, falta de acceso a una vivienda, temor a no poder garantizar una educación de calidad y la falta de protección social, entre otras razones”. La disminución de la tasa de fecundidad ocurrió de forma más acelerada a partir de la pandemia de covid-19.
Existen diferencias regionales y culturales en estos indicadores. En la Ciudad de México la tasa de fecundidad es de 0.96 hijos por mujer, pero en Chiapas es de 2.39. Asimismo, las mujeres hablantes de lengua indígena tienen 2.51 hijos en promedio, contra 1.67 entre quienes no las hablan.
En cuanto a la salud mental, el 14 por ciento de los adultos de más de 70 años sufre un trastorno mental. Guillermo Méndez Patiño señaló que “pueden presentarse problemas de depresión, ansiedad, deterioro de la memoria, demencias, duelos complejos, incluso, el consumo de alcohol de manera inadecuada o de medicamentos”.
El especialista mencionó que la prioridad es “que no se sientan aislados y se mantengan activos”. Advirtió que si una persona “deja de convivir, pierde el gusto por sus actividades, come menos, se muestra confundida, irritable, requiere de una valoración médica”. Para ello, sugirió que “si padece una enfermedad crónica, se debe mantener en control, revisar sus medicamentos, promover actividades recreativas, así como el contacto con amistades y participación en grupos sociales”.
Guillermo Méndez Patiño enfatizó la importancia del entorno familiar: “Si consideramos todos estos factores, podríamos decir que el panorama parece muy oscuro, pero es muy importante que la familia comprenda que no debemos normalizar la tristeza, el aislamiento y la pérdida del interés en esta etapa de nuestra vida”.
