Muere en Mar del Plata el genocida Juan Miguel Wolk, exjefe del Pozo de Banfield

Por Redacción

Mar Del Plata, 25 de agosto de 2026.- El genocida Juan Miguel Wolk ha muerto en la ciudad argentina de Mar del Plata a los 92 años. La muerte fue confirmada por la Prefectura Naval, institución que estaba a cargo de la custodia de la casa donde el excomisario cumplía prisión domiciliaria. Aunque el fallecimiento ocurrió previamente, la información se hizo pública el 21 de agosto pasado.

Durante la última dictadura cívico-militar, Wolk fue el máximo responsable del centro clandestino de detención y tortura conocido como Pozo de Banfield. En ese lugar funcionó una maternidad clandestina y fueron alojadas ilegalmente alrededor de 350 personas, entre ellas los diez estudiantes secuestrados en la llamada Noche de los Lápices. Wolk era comisario de la Policía de la provincia de Buenos Aires cuando se puso en marcha el plan sistemático para aniquilar organizaciones políticas tras el derrocamiento del gobierno de Isabel Martínez de Perón.

El represor, también conocido como ‘el nazi’ y ‘el alemán’, logró evitar la justicia durante años mediante un certificado de defunción falso. A fines de los noventa, cuando fue citado para testimoniar en los Juicios por la Verdad, presentó dicha acta falsa que el tribunal dio por válida. Sin embargo, Marta Ungaro, hermana de una de sus víctimas y empleada de la justicia electoral, descubrió que estaba vivo al notar que Wolk se mantenía dentro del padrón electoral a pesar de estar supuestamente fallecido.

Ungaro libró un oficio al organismo encargado del pago de jubilaciones al personal policial para consultar quién cobraba la pensión del excomisario. Tras insistir con el pedido, le confirmaron que quien cobraba no era su viuda, sino él mismo. Este hallazgo posibilitó que Wolk fuera condenado posteriormente a cadena perpetua por homicidio, apropiación de niños, privación ilegítima de la libertad y torturas.

Con el regreso de la democracia en 1983, el represor fue condenado a 25 años de prisión, pero beneficiado con la libertad por las leyes de impunidad que rigieron hasta 2002. En el año 2000, el juez Baltasar Garzón solicitó su extradición para juzgarlo por la desaparición de ciudadanos españoles en Argentina, pero el Gobierno de entonces, encabezado por Fernando de la Rúa, no la concedió.

Una vez vuelto a la vida en el sistema judicial e imputado en causas de lesa humanidad, Wolk comenzó a cumplir prisión domiciliaria. No obstante, se fugó en 2012, hecho por el cual fue procesada su hija, María Luján Wolk, quien habría favorecido la escapatoria. La justicia lo recapturó un año después mediante una recompensa y ordenó su alojamiento en una cárcel común, donde permaneció poco tiempo. En 2016 se le concedió nuevamente arresto domiciliario, alegando que el hombre, de 82 años entonces, padecía enfermedades que tornaban inconveniente su permanencia en el Complejo Penitenciario.

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