Por Redacción
Madrid, 30 de julio de 2026.- El actor Manolo Solo, cuyo nombre real era Manuel Jesús Fernández Serrano, ha muerto este jueves a los 62 años víctima de un cáncer. La noticia fue informada por la Academia de Cine.
Nacido en Algeciras, Solo ganó el Goya a mejor actor de reparto en 2017 por su trabajo en ‘Tarde para la ira’, de Raúl Arévalo, película en la que apareció apenas siete minutos. Además de este galardón, estuvo nominado en otras ocasiones, como por su trabajo en ‘B, la pelí’.
Su agencia de representación emitió un comunicado afirmando: “Durante sus más de 30 años de carrera, Manolo demostró ser uno de los mejores de su generación, un grandísimo profesional y un gran compañero. Manolo no dejó de trabajar hasta sus últimos días”.
Desde la entidad AISGE han destacado su “talento estratosférico” y “sagacidad fuera de lo común”. Mensajes de pésame han llegado de figuras como Santiago Segura, Miguel Ángel Muñoz, Juan Diego Botto y Juanma Moreno, presidente de Andalucía.
Entre sus últimos trabajos destaca su participación en la miniserie ‘Anatomía de un instante’, basada en la obra de Javier Cercas sobre el golpe de estado del 23F, donde interpretó al general Gutiérrez Mellado. También encarnó a un triste profesor universitario de Geografía en ‘Una quinta portuguesa’, de Avelina Prat, y realizó un trabajo muy celebrado en ‘Aquí’, de Tiago Guedes, basada en la obra de J.M. Coetzee, película que tuvo buena acogida en el último festival de Cannes pero que aún no ha llegado a las salas de cine. Previamente participó en ‘Cerrar los ojos’, de Víctor Erice, interpretando a un director sin películas frente a José Coronado.
Sobre el papel que le dio su Goya en ‘Tarde para la ira’, un toxicómano marginal llamado el Triana, el actor confesó en una entrevista que no quería hacerlo y que el director se lo había ofrecido ocho años antes. “Era un personaje con el que te podías lucir o te ibas a partir la cara, y yo estaba seguro de que me la partía”, dijo Solo. Respecto a la experiencia de rodaje, añadió: “Me sobrepasó completamente. Hubo un momento en que me dirigía a Raúl sin verlo, como si el escenario hubiese girado o algo. No sabía ya ni dónde estaba yo sentado para ubicarme bien, era tremendo”.
