Por Redacción
Basílica De Guadalupe, 16 de marzo de 2026.- La misa dominical celebrada este 15 de marzo en la Basílica de Guadalupe fue dedicada de manera especial a las familias de las personas desaparecidas en México, e incluyó un contundente llamado a los integrantes del crimen organizado para que cesen los asesinatos y la siembra del miedo en el país. La eucaristía, que coincidió con el ‘Domingo de la Alegría’ en el calendario litúrgico católico, fue oficiada por un obispo, aunque existe discrepancia en las fuentes sobre su identidad específica.
Durante la homilía, el celebrante principal dirigió un mensaje directo a quienes participan en actividades delictivas, instándolos a reflexionar sobre el dolor que causan. “Es un llamado a dejar de matar, a dejar de sembrar miedo”, se señaló desde el púlpito, en un contexto nacional donde la violencia y las desapariciones forzadas continúan siendo una herida abierta para miles de familias.
La dedicación de la misa a los familiares de desaparecidos busca ofrecer un espacio de consuelo y esperanza desde la fe, reconociendo el largo y doloroso proceso de búsqueda que enfrentan. Este gesto litúrgico se enmarca en los esfuerzos de la Iglesia católica en México por abordar pastoralmente las graves crisis de seguridad y derechos humanos que afectan al país.
La celebración tuvo lugar en el principal recinto mariano de América, un sitio de gran simbolismo y congregación masiva, lo que amplifica el alcance del mensaje. Aunque no se precisó el número de asistentes a esta misa en particular, la Basílica recibe habitualmente a miles de fieles cada domingo.
La contradicción en los reportes sobre la identidad del obispo celebrante –entre monseñor Francisco Javier Acero Pérez y el cardenal Carlos Aguiar Retes– impide confirmar con certeza quién presidió el acto. No obstante, el contenido central del mensaje, de apoyo a las víctimas y de denuncia contra la violencia, quedó claramente establecido.
Este evento religioso se suma a otras voces que, desde distintos ámbitos de la sociedad civil y organismos internacionales, han exigido al Estado mexicano acciones más efectivas para localizar a las más de 100,000 personas registradas como desaparecidas y no localizadas en el país, según cifras oficiales, y para frenar la impunidad que rodea estos casos.
