Beirut, 09 de abril de 2026.- El pasado miércoles, Israel lanzó su ofensiva más virulenta contra el Líbano hasta la fecha, una acción que el Ejército israelí describió como su “mayor ataque” contra supuestos objetivos de Hezbolá desde el inicio de la ofensiva. La oleada de bombardeos dejó más de 200 fallecidos y un millar de heridos en tan solo un día, según reportes iniciales, mientras que el Ministerio de Sanidad libanés confirmó un balance preliminar de 112 víctimas mortales y 837 heridos.
La gobernación de Nabatiyé, en el sur del Líbano, registró gran parte de las víctimas con al menos 19 muertos y 71 heridos, mientras que en Baalbek, al este del país, hubo 20 fallecidos y 36 heridos. Entre los fallecidos se incluyen 12 profesionales sanitarios. El titular de la cartera de Sanidad, Rakan Nasereldín, advirtió que el sistema de salud del país se enfrenta a “un grave desbordamiento”, aunque aseguró que “nuestros hospitales han respondido en gran medida a pesar de la dificultad de la situación, sin problemas significativos”.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, alabó las acciones del Ejército y afirmó que “seguirá atacando a Hezbolá con fuerza y precisión”. Netanyahu destacó la eliminación de Alí Yusef Jarshi, identificado como el secretario personal del líder de Hezbolá, Naim Qasem. “En Beirut eliminamos a Alí Yusef Jarshi… y uno de sus hombres más cercanos”, declaró el mandatario, quien subrayó que las zonas afectadas se “utilizaron para transferir miles de armas, proyectiles y sistemas de lanzamiento de cohetes”.
En respuesta, Hezbolá anunció haber lanzado nuevos ataques contra Israel durante la noche del miércoles, dirigidos contra la localidad de Al-Manar. El grupo armado acusó a Israel de haber violado el acuerdo de alto el fuego alcanzado entre Irán y Estados Unidos, asegurando que sus ataques continuarán hasta que termine la “agresión estadounidense-israelí”. Hezbolá manifestó que se había “comprometido” con el cese de las hostilidades, mientras que “el enemigo” no lo hizo, actuando en “defensa del Líbano y su gente”.
Existe una contradicción sobre el alcance del alto el fuego. El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, anunció que “Irán y Estados Unidos, junto a sus aliados, acordaron un alto al fuego inmediato en todas partes, incluido Líbano y el resto de lugares”. Irán respaldó esta versión recordando que Líbano aparece mencionado específicamente en el acuerdo. Sin embargo, el Gobierno de Israel y la Casa Blanca secundaron la posición de que el Líbano no estaba incluido en el convenio, al considerarlo un conflicto únicamente bilateral. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Levitt, sostuvo que Líbano no era parte del acuerdo.
La violencia ha cobrado la vida de miembros de la prensa; la emisora Saut al Fará denunció la muerte de la periodista Ghada Daij, de 37 años, en la localidad de Tiro. Desde octubre de 2023, más de diez periodistas han muerto en Líbano a manos del Ejército israelí. Entre las víctimas civiles destaca el jeque Sadeq Nabulsi, profesor de Ciencias Políticas y figura cercana a Hezbolá.
Ante la escalada, el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, condenó “inequívocamente” los ataques masivos perpetrados por Israel el 8 de abril. Su portavoz, Stéphane Dujarric, indicó que el secretario general llamó al cese “inmediato” de la violencia tras confirmar que los ataques causaron la muerte y heridas a cientos de civiles, incluidos niños, así como daños a la infraestructura civil. Las autoridades libanesas han elevado a más de 1,500 los muertos totales y 4,600 los heridos por los ataques de Israel, dejando más de un millón de desplazados.
