Por Redacción
Ciudad de Mexico, 22 de julio de 2026.- Comenzó este martes 21 de julio en la Ciudad de México la ronda de conversaciones conjunta entre México y Estados Unidos, un proceso clave para definir el futuro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Las reuniones se llevan a cabo en las instalaciones de la Secretaría de Economía y se extenderán hasta el próximo jueves.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, dio la bienvenida a la delegación de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR). “Tuve el gusto de dar la bienvenida a quienes participarán en las primeras sesiones de la ronda para la revisión del T-MEC. Estaremos trabajando hoy, mañana y el jueves con diferentes equipos, tanto de Estados Unidos como de México. Les mantengo al tanto”, declaró el funcionario.
Durante la primera jornada, las conversaciones se desarrollaron a nivel de equipos técnicos. No hubo presencia de Jamieson Greer, representante comercial de la Casa Blanca, aunque se indicó que podría incorporarse al diálogo en las siguientes horas. Greer ha informado previamente que Estados Unidos prepara una nueva ronda de aranceles que podría afectar a cerca de 60 socios comerciales.
El gobierno mexicano busca que este proceso de revisión fortalezca la certidumbre para la inversión y evite la imposición de nuevas barreras comerciales que afecten la competitividad de las empresas instaladas en el país. Este objetivo cobra relevancia dado que Estados Unidos continúa siendo el principal socio comercial de México y el destino de alrededor del 80% de las exportaciones mexicanas.
Sobre el desarrollo de las negociaciones, el analista Jorge Molina Larrondo consideró que la decisión de Ebrard de recibir personalmente a la delegación estadounidense, sin la presencia inicial de su contraparte de alto nivel, tiene implicaciones protocolarias. “En este juego de la diplomacia la jerarquía es muy importante. Si alguien de mi nivel no está en la mesa, yo no debo estar”, señaló Molina Larrondo, quien interpretó el hecho como un gesto que podría disminuir el peso jerárquico de la representación mexicana.
