Ciudad De México, 03 de abril de 2026.- El gobierno de México rechazó el informe del Comité contra la Desaparición Forzada (CDF) de la ONU, calificándolo de “tendencioso y falto de rigor jurídico”. La administración federal señaló que el documento omite los avances contra esa problemática que se trabajan desde 2018.
En respuesta a las observaciones del organismo internacional, el gobierno mexicano refutó que “El gobierno de México no tolera, permite ni ordena desapariciones forzadas”. Las autoridades sostuvieron que el informe del CDF abarca principalmente desapariciones ocurridas entre 2009 y 2017, periodo correspondiente a los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, y que se circunscribe a cuatro entidades: Coahuila, Nayarit, Veracruz y Jalisco.
El gobierno destacó que, en los párrafos 117 y 118 de su propio informe, el CDF reconoce que “no existen indicios fundados de una política federal para cometer ataques generalizados o sistemáticos contra la población civil por acción u omisión”. Asimismo, el CED subrayó que “no encontró pruebas de una política a nivel federal para cometer desapariciones forzadas”.
Por su parte, el Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU (CED-ONU) anunció que solicitará remitir urgentemente el caso de México a la Asamblea General. La decisión del CED se basa en información que, según el organismo, “parece contener indicios fundados de que en México se han cometido y se siguen cometiendo desapariciones forzadas como crímenes de lesa humanidad”.
A pesar de no encontrar pruebas de una política federal, el CED advirtió que en algunos casos recibió “información fundamentada que apuntaba a la participación directa de funcionarios públicos, o a su autorización, apoyo o aquiescencia”. Ante este escenario, el gobierno presentó su más reciente informe sobre el asunto, el cual registra 130,178 personas desaparecidas en México desde 2006.
