París, 30 de junio de 2026.- El Parlamento francés aprobó una ley para frenar el auge de la moda ultrarrápida, una medida que tiene en el punto de mira a las grandes plataformas asiáticas Shein y Temu por su costo ambiental y supuesta competencia desleal. El Senado adoptó definitivamente la normativa más de dos años después de su presentación, estableciendo un sistema de penalizaciones dirigido a las empresas menos virtuosas.
La reforma busca preservar la industria textil francesa y europea frente a lo que el ministro de Comercio, Serge Papin, identificó como responsables principales: “Tres plataformas están detrás de esta oleada (…): son Temu, Shein y AliExpress”. Se acusa a estas plataformas de inundar el mercado con productos de baja gama a precios ínfimos, generando montañas de residuos en un sector que representa cerca del 10% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.
El texto establece una penalización financiera por producto que irá aumentando con el tiempo y podría llegar hasta 20 euros (22,8 dólares) por prenda en 2030, con un límite fijado en el 50% del producto sin impuestos. Una parte de estas sanciones se destinará a las infraestructuras de recogida y reciclaje. Además, la ley prevé que las empresas muestren en sus sitios web mensajes que fomenten la sobriedad, la reutilización y la reparación.
Entre las medidas más estrictas, la ley prohíbe la publicidad para estas marcas, incluso a través de ‘influencers’. No obstante, la aplicación de esta prohibición publicitaria queda a expensas de la Comisión Europea, organismo que ya expresó reservas sobre la conformidad de dicha medida con el derecho europeo.
La oposición de izquierdas lamentó que el perímetro de la ley sea tan limitado. Charles Fournier criticó que “bajo el peso de los ‘lobbies’, la ambición inicial del texto se ha visto considerablemente reducida”. El legislador añadió que marcas como “Zara, H&M, Primark, Uniqlo no se convirtieron en modelos de moda sostenible”, sugiriendo que el objetivo inicial de centrarse únicamente en las grandes plataformas asiáticas dejó fuera a otros actores relevantes del mercado.
