Estudio revela la estructura microscópica que hace único al colmillo del narval

Por Redacción

Ciudad de Mexico, 19 de agosto de 2026.- Un equipo multidisciplinar ha desvelado hoy en la revista Nature Communications la estructura microscópica que confiere la forma recta y espiral al colmillo del narval, una pieza única en el mundo animal. El estudio, realizado mediante sofisticadas técnicas de imagen, explica por qué este diente crece siempre girando hacia la izquierda.

Adrián Rodríguez-Palomo, ingeniero de materiales de Getafe que colaboró con equipos en Suecia, Dinamarca y Francia, señaló que “el narval es, que sepamos, el único animal con colmillos que solo tiene uno, el izquierdo, que crece recto y siempre gira hacia la izquierda”. Esta estructura, que alcanza los dos o tres metros de longitud, está presente únicamente en los machos y, en rarísimas ocasiones, presenta un par derecho que también gira a la izquierda, rompiendo la simetría habitual en los seres bilaterales.

Gracias a la combinación pionera de múltiples técnicas de imagen 2D y 3D, los investigadores mapearon desde la nanoescala hasta la macroscópica la estructura del diente de Monodon monoceros. El principal hallazgo del estudio indica que, mientras la capa de cemento dental crecía en espiral hacia la izquierda, la capa contigua de dentina, más interna y mucho más gruesa, presentaba el giro hacia la derecha.

Sobre el proceso de investigación, Rodríguez-Palomo comentó: “Cuando los colegas del Instituto de Ciencias Naturales de Groenlandia nos ofrecieron las piezas de narval, no nos planteamos rechazar la oportunidad de estudiarlo”. Sin embargo, los resultados iniciales fueron desconcertantes para el grupo: “Cuando juntamos los cuatro experimentos iniciales, lo primero que pensamos es que habíamos cometido algún error”, admitió el ingeniero.

Durante siglos, los cuernos de unicornio plagaron las colecciones de la nobleza y la burguesía renacentistas. A comienzos de nuestra era, Plinio el Viejo describió al monoceros en su Historia Natural como un ser con cuerpo de caballo y un cuerno en la frente. La existencia de este mito no se puso en cuestión hasta el siglo XVII, cuando se describió el cráneo de un animal marino con un enorme ‘cuerno’ helicoidal, identificándose finalmente como el narval, un cetáceo emparentado con las belugas.

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