Escalada el conflicto entre Irán, Israel y EE.UU. tras ultimátum de Trump y ataques recíprocos

Por Redacción

Teherán, 23 de marzo de 2026.- La tensión en Medio Oriente alcanzó un punto crítico este fin de semana tras el ultimátum de 48 horas impuesto por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a Irán para reabrir el estrecho de Ormuz, amenazando con atacar centrales eléctricas iraníes en caso de incumplimiento. La respuesta de Teherán fue una advertencia de cerrar completamente la vía marítima, en medio de un intercambio de ataques que ha dejado centenares de heridos y muertos, así como daños significativos en infraestructura civil y militar de ambas partes.

El gobierno iraní denunció que los ataques han dejado al menos 210 niños fallecidos y han dañado cerca de 300 centros de salud, hospitales y servicios de emergencia en el país. Mohamadreza Zafargandi, ministro de Salud de Irán, confirmó el impacto en el sistema sanitario, mientras el portavoz del Cuartel General Central Jatam al Anbiya, Ebrahim Zolfagari, informó sobre la situación general derivada de la ofensiva. Por su parte, Israel reportó que Hezbolá ha lanzado más de seis mil misiles y cohetes desde marzo, incluyendo un reciente ataque iraní contra territorio israelí que dejó más de 150 heridos.

Las declaraciones de altos funcionarios estadounidenses reflejan la gravedad de la situación. Scott Bessent, secretario del Tesoro de EE.UU., afirmó que las fuerzas aéreas y armadas de Irán están “completamente destruidas”, una aseveración que contrasta con la capacidad de Teherán para continuar lanzando misiles y ejecutar amenazas militares. El Comando Central de Estados Unidos y el Departamento de Estado mantienen la presión diplomática y militar, alineados con la estrategia de la administración Trump que busca garantizar el flujo energético global.

El conflicto ha trascendido las fronteras inmediatas de los beligerantes. Israel llevó a cabo ataques en Teherán y en el sur del Líbano, donde fuerzas de defensa destruyeron puentes sobre el río Litani, buscando limitar el movimiento de Hezbolá. El presidente libanés, Joseph Aoun, enfrenta la crisis en su territorio mientras la organización chiíta intensifica sus disparos contra el norte de Israel. La Organización Mundial de la Salud (OMS), a través de su director general Tedros Adhanom Ghebreyesus, advirtió sobre el peligro inminente de ataques a instalaciones nucleares, lo que podría desencadenar una catástrofe regional sin precedentes.

En el ámbito de las alianzas internacionales, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, expresó su apoyo a la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel. Sin embargo, existen discrepancias en los reportes sobre el balance total de víctimas; mientras fuentes iraníes mencionaron 1,230 muertos el 5 de marzo, la ONG opositora HRANA eleva la cifra a 3,230 fallecidos, sin que exista un conteo oficial unificado aceptado por todas las partes. La comunidad internacional observa con preocupación la evolución de las próximas 48 horas, plazo fatal establecido por Washington para definir el futuro inmediato del conflicto.

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