Ciudad De México, 10 de abril de 2026.- La misión Artemis II entra en su fase final después de 10 días históricos alrededor de la Luna, enfrentando este viernes su reentrada atmosférica, descrita como la etapa más crítica y peligrosa del viaje. La cápsula Orión debe atravesar la atmósfera terrestre a velocidades extremas, alcanzando más de 38 mil km/h y temperaturas de hasta 2,500°C, condiciones capaces de desintegrar una nave completa si el sistema falla.
El descenso está programado para concluir con un amerizaje en el Océano Pacífico cerca de la costa de California a las 19:07 horas (tiempo de CDMX). La secuencia operativa incluye la transmisión de la NASA a las 17:30 horas, la separación de módulos a las 18:33 y la entrada a la atmósfera a las 18:53. Este vuelo representa el primer viaje tripulado que orbita la Luna en más de 50 años.
La seguridad de la tripulación depende del escudo térmico de la cápsula, el cual presenta imperfecciones conocidas desde la misión no tripulada Artemis I, donde sufrió daños inesperados que incluyeron desprendimientos de material. A pesar de estos antecedentes, la nave procede con el retorno a la Tierra bajo estricta vigilancia.
En otro frente de la exploración espacial, Rusia ha confirmado el posponimiento del envío de su sonda robótica a la Luna, trasladando la fecha de lanzamiento de 2027 a 2028. El despegue de la sonda Luna-26 se aplaza en un programa que pretendía competir en la nueva carrera espacial liderada por Estados Unidos y China.
Este retraso ocurre después de que la sonda Luna-25, lanzada en 2023 como la primera misión rusa al satélite en más de medio siglo, se estrellara al intentar aterrizar. Los problemas de presupuesto de Roscosmos se han agravado debido a la invasión rusa de Ucrania y la ruptura con la Agencia Espacial Europea (ESA).
El programa espacial ruso cuenta con un presupuesto total de unos 4.4 billones de rublos (unos 50,000 millones de euros) hasta 2036, de los cuales 700,000 millones de rublos (7,500 millones de euros) están destinados específicamente al programa lunar. En contraste, la misión estadounidense Artemis 2 ha tenido un costo aproximado de 4,000 millones de dólares.
Sobre los objetivos del retrasado proyecto ruso, Chernyshev declaró: “Este programa ayudará a Rusia a mantener su posición entre las principales potencias espaciales que exploran la Luna, le proporcionará nuevos conocimientos y tecnologías para la exploración lunar y, en última instancia, permitirá el establecimiento de territorios soberanos rusos en su superficie”.
