Por Redacción
Ciudad De México, 19 de marzo de 2026.- Sectores magisteriales, campesinos y transportistas amenazaron con boicotear la preparación del Mundial de Fútbol 2026 en México si el gobierno federal no atiende sus demandas, en medio de una jornada de protestas que paralizó este miércoles varias zonas de la capital. La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), el Frente Nacional por el Rescate del Campo Mexicano (FNRCM) y la Asociación Nacional de Transportistas (ANTAC) coincidieron en utilizar el evento deportivo como presión para exigir diálogo y cumplimiento de acuerdos incumplidos.
Luis Alberto López, vocero de la Sección 22 de la CNTE en Oaxaca, anunció un paro de actividades de 72 horas a partir de las próximas fechas, aunque matizó la postura inicial del movimiento. Mientras que la base exigía inicialmente un diálogo exclusivo con la presidenta Claudia Sheinbaum, el vocero declaró estar dispuesto a negociar con cualquier autoridad federal, señalando una contradicción estratégica dentro del gremio que busca mantener la presión sin cerrar puertas de comunicación.
Por su parte, Eraclio Rodríguez, dirigente del FNRCM, advirtió que los campesinos podrían sumar acciones de protesta la próxima semana si no se garantizan precios justos para el maíz y el frijol, productos base de la canasta básica. La falta de claridad sobre la fecha exacta del paro nacional agrícola mantiene en alerta a las autoridades, quienes temen que se sume a las movilizaciones ya programadas en la Ciudad de México.
En el ámbito del transporte, David Esteves, líder de la ANTAC, criticó la inversión de 225 mil millones de pesos destinada a la infraestructura deportiva y vial para el Mundial, argumentando que esos recursos deberían priorizar el mantenimiento de carreteras y el apoyo al sector transportista que enfrenta crisis operativa. Los transportistas amenazaron con restringir la circulación en rutas clave si no se reestructuran los subsidios y tarifas actuales.
Ante la convergencia de estas amenazas, la Secretaría de Gobernación (Segob) y la Secretaría de Educación Pública (SEP) han emitido llamados al diálogo, aunque hasta el momento no han ofrecido respuestas concretas sobre las demandas específicas ni sobre el impacto potencial en la organización del torneo global. La ausencia de una declaración oficial de la FIFA o del comité organizador local ante estas advertencias incrementa la incertidumbre sobre la viabilidad de los preparativos en el corto plazo.
La convergencia de estos tres sectores en la capital del país marca un punto de inflexión para la administración federal, que deberá equilibrar la promoción internacional del Mundial 2026 con la resolución de conflictos sociales internos. Las próximas 48 horas serán determinantes para saber si el gobierno logra desactivar la coalición de protestas o si las amenazas de boicot se materializan en acciones que afecten la imagen de México como sede conjunta del torneo.
