Ciudad De México, 30 de mayo de 2026.- Un juez federal dictaminó que el presidente Trump y la junta directiva del Kennedy Center actuaron ilegalmente al cambiarle el nombre a la institución. El juez Casey Cooper otorgó un plazo de dos semanas para quitar el apellido Trump, colocado meses antes en la fachada del Centro, y sostuvo que solo el Congreso tiene la facultad de modificar el nombre, bloqueando además el cierre previsto de dos años.
María Shriver, sobrina de John F. Kennedy, señaló que “un juez federal dictaminó que el presidente Trump y la junta directiva del Kennedy Center actuaron ilegalmente al cambiarle el nombre al Kennedy Center”. Por su parte, Kerry Kennedy, hija de Robert F. Kennedy, afirmó: “El presidente Kennedy defendió con orgullo la justicia, la paz, la igualdad, la dignidad, la diversidad y la compasión por quienes sufren. El presidente Trump se opone a estos valores, y su nombre no debería coincidir con el del presidente Kennedy”.
En otro frente, el Gobierno de Donald Trump inauguró el 29 de mayo de 2026 una página web con diseño galáctico dedicada a la inmigración irregular. El sitio describe a los millones de indocumentados como ‘aliens’ que ‘viven entre nosotros’ sin pertenecer a la nación. El texto del portal afirma: “Durante 60 años, el Gobierno de Estados Unidos ha guardado celosamente un secreto. Los alienígenas han caminado entre nosotros… Con una excepción: no pertenecen aquí”.
La plataforma incluye un mapa interactivo que, según sus creadores, actualiza en tiempo real el número de arrestos de personas indocumentadas por estado. El gobierno trumpista asegura que cerca de tres millones de inmigrantes irregulares ya salieron del país: más de dos millones de forma voluntaria y más de 900,000 mediante deportaciones formales. Datos del Pew Center citados en el reporte indican que unos 52 millones de inmigrantes nacidos fuera de Estados Unidos residen actualmente en el país, de los cuales aproximadamente 14 millones son indocumentados según cifras de 2023.
Simultáneamente, la BBC identificó un patrón constante de picos en operaciones financieras apenas horas o minutos antes de que se difundiera una publicación en redes sociales o una entrevista de Donald Trump. El 9 de marzo, antes de una entrevista en CBS, se registró un aumento considerable de apuestas a la baja en el mercado petrolero; minutos después de la declaración presidencial, el precio del crudo cayó cerca de 25%.
El 23 de marzo, 14 minutos antes de una publicación en Truth Social, hubo actividad inusualmente alta en apuestas sobre petróleo estadounidense, cuyo precio cayó 11% tras el mensaje. Asimismo, el 9 de abril, previo al anuncio de una pausa arancelaria, se detectó un volumen excepcional de apuestas alcistas en instrumentos vinculados al índice S&P 500, algunas por más de 2 millones de dólares, decisión que impulsó al índice un 9.5% en una sola jornada.
Ante estos hallazgos, senadores demócratas solicitaron a la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) investigar si los anuncios del presidente “enriquecieron a allegados y amigos de la administración a expensas del público estadounidense”. Un analista petrolero citado por la BBC calificó las operaciones como “anormales, sin duda”, mientras Trump ha descrito sus gestiones como “prácticamente terminado” y “muy buenas y productivas”.
