Ciudad De México, 11 de abril de 2026.- La actualización más reciente de la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) colocó al pingüino emperador y a la foca peletera antártica en la categoría de especies en peligro de extinción.
La UICN atribuyó este cambio al impacto del cambio climático sobre el hielo marino y la disponibilidad de alimento. El estatus del pingüino emperador pasó de ‘casi amenazado’ a ‘en peligro’.
Registros satelitales desde 2009 evidenciaron una tendencia sostenida a la baja en la población del pingüino emperador. El estudio de imágenes de satélite indicó una disminución del 10% de la población entre 2009 y 2018, lo que equivale a más de 20,000 adultos.
Las proyecciones indican que la población del pingüino emperador se reducirá a la mitad para la década de 2080 por las alteraciones en el hielo marino. La disminución del hielo marino alcanzó un nivel récord en 2016.
Por su parte, los lobos marinos antárticos, también referidos como foca peletera antártica, han pasado de ser una ‘preocupación menor’ a estar ‘en peligro’. La población de lobos marinos antárticos ha disminuido en más de un 50% entre 1999, con 2.19 millones de individuos maduros, y 2025, con 944,000 individuos.
El declive del lobo marino antártico se debe al cambio climático, ya que su principal alimento, el krill, se ha movido hacia aguas más profundas en busca de temperaturas más frías. El pingüino emperador depende del hielo para su ciclo de vida y necesita hielo fijo para sus crías y durante su periodo de muda.
Los científicos han observado tragedias como el colapso de una colonia reproductora en el mar antes de que las crías puedan nadar, por el rompimiento prematuro del hielo. La UICN señaló: “Los modelos que consideran diversos escenarios climáticos futuros muestran que, sin reducciones rápidas y drásticas de las emisiones de gases de efecto invernadero, las poblaciones de pingüinos emperador disminuirán rápidamente durante este siglo”.
La Lista Roja también evidencia el deterioro de la situación del elefante marino del sur, cuya población se ha reducido por la influenza aviar altamente patógena.
