Ciudad De México, 28 de marzo de 2026.- Un intenso enfrentamiento verbal se registró en el Senado de la República entre el senador Saúl Monreal, de Morena, y la senadora Lilly Téllez, del PAN, durante la discusión del llamado Plan B de la reforma electoral. El altercado surgió después de que Téllez acusara directamente al legislador oficialista de tener vínculos con el crimen organizado, calificándolo como un “asqueroso narcotraficante”, lo que provocó una reacción inmediata de Monreal exigiendo pruebas de tales señalamientos.
La confrontación ocurrió cuando Monreal subió a la tribuna para fijar su postura tras la intervención de la panista, quien había rebasado el tiempo asignado y continuó sus señalamientos pese a que la presidencia le retiró el sonido del micrófono. Al escuchar las acusaciones, el senador de Morena cerró su dispositivo y decidió no leer el discurso preparado para centrarse en responder a Téllez, a quien llamó “hipócrita” y “farsante” frente al pleno.
“¡Demuéstreme que yo soy un narco! La reto, aunque me grabe. Si no me demuestra, se va a retractar”, gritó Monreal desde la tribuna, desafiando a su colega a presentar evidencias en las instancias jurídicas correspondientes. El legislador insistió en que no permitiría que lo acusaran sin fundamentos, asegurando que si Téllez no comprobaba sus dichos, debería abandonar el Senado, mientras mantenía un tono elevado y gestos de enojo visibles para los presentes.
Ante el escalamiento del conflicto y el desorden generado en el salón de plenos, la presidenta del Senado, Laura Itzel Castillo, intervino para conminar a Monreal a no caer en provocaciones y continuar con su ponencia. Sin embargo, la tensión persistió durante varios minutos, obligando a la Mesa Directiva a decretar un receso con el objetivo de restablecer el orden y permitir que la sesión legislativa pudiera continuar.
Durante su intervención inicial, Lilly Téllez argumentó que la reforma electoral impulsada por el gobierno federal facilitaría operaciones ilícitas de los cárteles para fines electorales, afirmando que el plan ratificaba un supuesto pacto con el crimen organizado. Por su parte, Monreal defendió la investidura de la presidenta Claudia Sheinbaum y sostuvo que las acusaciones de la oposición carecían de sustento real, catalogándolas como intentos de desacreditar al oficialismo sin presentar pruebas concretas.
El incidente dejó en segundo plano la discusión técnica sobre los cambios a la ley electoral y evidenció la alta polarización política que prevalece en la cámara alta. Hasta el momento, no se ha informado si alguna de las partes presentará una denuncia formal ante autoridades judiciales derivada de este intercambio de acusaciones públicas.
