Por Redacción
Ciudad De México, 21 de marzo de 2026.- La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha iniciado gestiones para asegurar el respaldo legislativo a su llamado ‘Plan B’ electoral, una iniciativa que ha generado desacuerdos al interior de sus aliados parlamentarios. En medio de las negociaciones, el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de Mexico (PVEM) presentan posturas divididas entre sus representantes en el Senado, lo que complica la unificación del voto a favor de la reforma.
En el caso del Partido del Trabajo, la situación es más compleja debido a la falta de una posición unificada. Geovanna Bañuelos refrendó públicamente su apoyo al Plan B de la presidenta, mientras que otros miembros de la misma bancada han expresado oposición o críticas severas. Benjamín Robles se declaró en contra de la iniciativa, y Reginaldo Sandoval señaló que existe un riesgo de Estado estructural. Sandoval advirtió que ‘el día que inicia su gobierno, ese día inicia la campaña para sacarlo en tres años’, calificando esto como un factor que genera inestabilidad.
Ante este escenario de discrepancias, Claudia Sheinbaum Pardo pidió explícitamente al Partido del Trabajo ponerse de acuerdo en su respaldo al Plan B. El debate central gira en torno a propuestas como la ‘autopromoción del Ejecutivo Federal’ y el empate de las fechas de la revocación de mandato con las elecciones intermedias. Los opositores dentro del PT argumentan que estas medidas podrían beneficiar desproporcionadamente a Morena en los comicios intermedios y alterar el equilibrio democrático.
Las negociaciones continúan mientras la presidencia busca consolidar los votos necesarios para avanzar con la reforma electoral. La divergencia de opiniones entre los senadores de los partidos aliados subraya los desafíos políticos que enfrenta la administración para implementar cambios estructurales en el sistema de justicia y competencia electoral sin generar fracturas en su base de apoyo legislativo.
