Por Redacción
Ciudad de Mexico, 17 de marzo de 2026.- Este martes, Norteamérica presenta un panorama climático marcado por extremos, con calor intenso en Phoenix, frío inusual en Los Ángeles y pronóstico de tormentas en la Ciudad de México, mientras la comunidad científica internacional monitorea posibles señales de un fenómeno de ‘Súper El Niño’ que podría desarrollarse hacia finales de este año. Las condiciones contrastantes se dan en un contexto de alertas meteorológicas activas y creciente atención al impacto del fenómeno ENSO en la agricultura y los patrones climáticos globales.
En Phoenix, Arizona, el Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos mantiene una advertencia por calor extremo, vigente hasta el próximo 22 de marzo, tras registrar una temperatura máxima de 38.7 grados Celsius (101.7°F). Mientras tanto, la costa oeste experimenta un patrón opuesto: en Los Ángeles, California, se pronosticaron para hoy temperaturas máximas de apenas 4.6°C y mínimas de -0.7°C, con lluvia ligera y una acumulación de 11.47 milímetros.
En la Ciudad de México, la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil (SGIRPC) informó un pronóstico con temperaturas entre 13 y 21 grados Celsius, pero advirtió sobre lluvias fuertes vespertinas con posible caída de granizo y actividad eléctrica. Estos eventos climáticos específicos no se atribuyen directamente a El Niño en los reportes, pero ocurren en un momento de intenso escrutinio científico sobre el océano Pacífico.
De manera paralela, científicos a nivel global están analizando datos que podrían apuntar hacia la formación de un evento de ‘Súper El Niño’ para finales de 2026. Según análisis citados en medios especializados, este fenómeno, una versión más intensa del calentamiento periódico de las aguas del Pacífico ecuatorial, podría desencadenar consecuencias severas a nivel mundial, incluyendo temperaturas récord, sequías devastadoras en algunas regiones e inundaciones en otras.
El impacto del ciclo ENSO (El Niño-Oscilación del Sur) ya es observable en sectores clave como la agricultura. En México, por ejemplo, se ha documentado su influencia en los rendimientos de cultivos como el maíz en estados como Sinaloa durante el ciclo Otoño-Invierno 2025-2026, donde se han registrado rendimientos promedio cercanos a las 11 toneladas por hectárea, mostrando la vulnerabilidad del sector primario a estas variaciones climáticas.
La posibilidad de un ‘Súper El Niño’ pone en alerta a gobiernos y organismos de protección civil, ya que eventos similares en el pasado han causado pérdidas económicas billonarias y graves afectaciones a la población. La comunidad científica enfatiza la importancia de los sistemas de monitoreo y los pronósticos estacionales para mejorar la preparación y la resiliencia ante estos fenómenos de escala global, cuyo comportamiento podría intensificarse en el contexto del cambio climático.
